Derecho a la Ciudad: con Elfa Luz Mejía

Por Hernán Lenes P. Álvarez

El derecho a la ciudad no nació como una fórmula jurídica, sino como una idea de Henri Lefebvre en 1968: la ciudad como una obra colectiva, un espacio de encuentro y no solo de tránsito. Desde entonces esa idea se ha estudiado, discutido y enseñado en distintas partes del mundo, incluida Cartagena de Indias, donde la doctora Elfa Luz Mejía Mercado, abogada, docente de la Universidad de Cartagena y directora del Laboratorio de Cultura Ciudadana, dirige una cátedra dedicada por completo a ese derecho. En esta conversación habla de qué significa hoy el derecho a la ciudad, cómo se relaciona con el tiempo y el ocio, y qué de todo eso se puede reconocer en una ciudad como Cartagena. La Enbajada: ¿Qué es, en términos sencillos, el derecho a la ciudad? Elfa Luz Mejía: Desde nuestra óptica es el derecho a disfrutar de todos los derechos que ofrece la ciudad y en ese contexto, no solo es habitar espacios dignos, sino también a poder disfrutar de ellos en condiciones de igualdad, equidad, salubridad y seguridad. LaE: ¿Por qué Lefebvre sintió la necesidad de nombrarlo en 1968? ELM: El contexto en el que se escribe la obra, es una respuesta en especial a un problema de gentrificación, pues en la Francia de esa época se realizaba la expulsión de la clase obrera y los más vulnerables hacia la periferia a modo de dejar el espacio urbano para residencias de élite y para el comercio. Usted enseña el abordaje tridimensional de Jordi Borja —física, individual, colectiva—. ¿Cómo se explica esa distinción a alguien que nunca lo ha pensado así? ELM: Esa tridimensionalidad no se piensa, sino que se vive; se habita. ¿Esto que es? No soy solo yo conmigo; soy con el otro y soy con los otros. Y esa es nuestra realidad. Usar el sistema Transcaribe es la real manifestación de ello. Cómo uso el sistema y usándolo cómo me comporto con los otros y a la vez, que siento y cómo me siento yo cuando lo uso, por ejemplo, en las condiciones actuales. Dra. Elfa Luz Mejía. Docente investigadora. Abogada y Doctora en Educación. // Foto: Cortesía ¿Dónde entra el tiempo libre en esta idea? ¿Es parte del derecho a la ciudad o un tema aparte? ELM: La ciudad debe habilitar los espacios para que el ciudadano pueda usar el tiempo libre en lo que realmente le guste hacer, pues eso fortalece su salud mental y mejora la convivencia ciudadana. Ello que quiere decir, que la ciudad debe habilitar espacios para que el ciudadano desarrolle su potencial individual y colectivo; con parques para pintura, lectura, encuentros, tertulias, escuelas de música, de deporte, recinto para reuniones comunitarias o colectivas, equipamiento cerca como hospitales, centros de salud, mercados sectoriales, servicio de transporte público eficiente. Este equipamiento no es funcional si no tengo condiciones de seguridad mínimas para estar o si, por ejemplo, ocupo cuatro horas diarias montado en el servicio de transporte para llegar a mi destino, por ejemplo. Es decir, que el espacio que habito como ciudadano, por ende la ciudad, hace parte de mi vida y le apunta a mi desarrollo, tanto como la vivienda que habito. ¿Quién tiene tiempo para leer, conversar o simplemente no hacer nada, y por qué eso también es una cuestión urbana? ELM: Las dinámicas de lectura, práctica de pintura, de música, encuentros u ocio, deben posibilitarse por parte de la ciudad y al referirnos a la ciudad son sus actores, (gobierno, academia, gremios, ciudadanía), y también debe educarse para ello. Cada actor tiene un rol específico para que la ciudad sea un espacio amable y fértil. Con esquemas de planificación y gestión urbana. Es necesario romper el círculo de que no salgo porque no hay espacios, ni seguridad, no hay espacios porque no se construyen y si se construyen el ciudadano no los cuida. ¿El ocio puede ser una forma de reclamar la ciudad, o solo una consecuencia de tener otros derechos ya garantizados? ELM: El ocio es una forma de habitar la ciudad, así como el habitante de calle, así como el trabajo sexual, así como los artistas callejeros y muchos otros. La planificación es la encargada de hacer que, en la ciudad, quepamos todos. ¿Qué de todo esto reconoce usted en Cartagena, y qué le hace falta? ELM: La actual administración del Distrito, se ha movido en esquemas que estaban adormecidos en la ciudad. Por ejemplo, ha recuperado, habilitado y construido varios espacios de encuentro ciudadano; ha adelantado importantes etapas del Plan de Ordenamiento Territorial, como brújula de planificación y orden para la ciudad; pero todo esto debe ir de la mano de la educación al ciudadano y una de las mejores formas de educar es involucrando al ciudadano (constructivismo). Si no se hace así, el ciudadano, cuando use el espacio, lo más seguro es que lo deteriore o lo mal use y se vuelve al esquema anterior. En su ejercicio "A pie por la ciudad", ¿qué han encontrado los estudiantes sobre los lugares donde un cartagenero puede quedarse sin propósito ni consumo de por medio? ELM: Solo unos cuantos parques. Si tuviera que señalar un solo lugar en Cartagena donde el derecho a la ciudad se vive bien, ¿cuál sería? ELM: No existe ninguno en el que se pueda disfrutar al cien por cien, pero tenemos varios contextos cercanos. En los barrios o conjuntos residenciales de estrato alto, existe una alteración que puede consistir en la ocupación del espacio público por vendedores informales o la molestia que ocasiona el acoso de estos; así que no todo el que habita en estos espacios está cien por ciento disfrutando. En lugares como el Conjunto Residencial Parque Heredia, se han dispuesto espacios que han medianamente permitido, que: Se posibilite la convivencia entre habitantes de varios estratos sociales. Es decir hay apartamento de alto costo, pero también hay vivienda VIS Los espacios comunes - privados - son amplios Los espacios públicos que ha construido el conjunto, son muy dignos. Las fallas que se han presentado podrían superarse con educación. Concluyo: no podemos afirmar que espacios como el Condominio Serena del Mar, u otros similares, sean ejemplos del disfrute del derecho a la ciudad, porque son espacios controlados, de élite y excluyentes; así como son varios parques y plazas del centro amurallado. ¿Qué hace usted cuando tiene tiempo libre y no tiene que enseñarlo, investigarlo ni defenderlo? ELM: Recorro la ciudad para observarla. Toda. De Pozón a San Fernando y de Ternera al Centro. Vía perimetral y Torices. A donde no he ido mucho es a Zona Norte, Serena del Mar. Ese es un espacio que observo en video, hasta ahora. El semestre pasado encargue una dinámica en la cátedra de Derecho ambiental, en la que tuve que pedir perdón a mis estudiantes. El trabajo consistía en observar su cuadra y ver sus dinámicas y las de sus habitantes. Ello debía ser fotografiado y grabado en video, en tres sesiones de observación diferente. Con que me encontré: chicos que viven en medio del ruido excesivo, inseguridad desbordada, calles con aguas negras y desborde de alcantarilla y dos de ellos, habitantes de la vía Perimetral. Estos últimos documentaron juegos de sófbol o de fútbol en medio de basurales. ¡Atroz! No pude sino pedirles perdón por haber invadido su privacidad y darles gracias por haberme permitido verla. ¿El concepto de "tercer lugar" de Oldenburg le parece útil para pensar el derecho a la ciudad, o cree que se queda corto frente a Lefebvre? Laboratorio de Cultura Ciudadana. // Foto: Cortesía ELM: No solo útil, sino necesario y no se contraponen. El concepto es desarrollado tiempo después de Lefebvre. Te paso una columna escrita por nosotros en el Blog Derecho a la Ciudad: https://lab3c.com.co/blog/los-terceros-lugares/. En el periódico el Universal se publica el Blog también, pero solo registra columnas recientes. https://blogs.eluniversal.com.co/derecho-la-ciudad

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