¿De qué viven los jóvenes artistas del Caribe?
Por Hernán Lenes P. Álvarez
"A Botero, cuando era muy joven y vivía en Florencia, ni siquiera se le ocurrió ganarse la vida con algo distinto a su pintura. En los momentos más apurados, apenas se atrevía a acercarse a casa de un amigo para decirle con más humor que dramatismo: hace tres días que no como", escribía Plinio Apuleyo en 2005. La historia de Botero probablemente se replica en todo el mundo. El cuento de los artistas jóvenes del Caribe colombiano lo atraviesa la misma herida. La región que ha exportado los talentos más premiados del país, como Shakira, Gabriel García Márquez, Carlos Vives, Sofía Vergara, Alejandro Obregón, entre otros, y que ha construido toda una industria alrededor de la creatividad y las culturas, como el Carnaval de Barranquilla o las Fiestas de Independencia de Cartagena, aún no puede garantizar que todos tengan la misma suerte que los antes mencionados. Esta no es una deuda solo del Caribe: la trayectoria de las políticas culturales en Colombia se inicia en el siglo XIX (1834) con la legislación del depósito legal de publicaciones, que conminaba a los editores a entregar una copia del texto a la Biblioteca Nacional de Colombia. Apenas a finales de los sesenta se formalizó la cultura como un eslabón importante en las políticas públicas del país, según el cuaderno de investigación "Ser artista en América Latina: marcos legislativos en siete países". Lea también: La casa vacía de los Covo Solo hasta 1997, la Ley General de Cultura 397 marcó el camino para el fortalecimiento de la institucionalidad cultural mediante la creación del Ministerio de Cultura, del Sistema Nacional de Cultura, de la figura del gestor cultural y del creador, y creó fondos de financiamiento para departamentos, distritos y municipios. Es, tal vez, esta legislación tardía en Colombia la que no ha cimentado bases para que los artistas puedan vivir, sin sobresaltos, de su arte, reconociendo la intermitencia propia del sector cultural. En Alemania existe la Künstlersozialkasse (KSK), una caja de seguridad social pública para artistas autónomos que paga el 50% de los seguros obligatorios de salud, dependencia y pensión del artista, igual que lo haría un empleador tradicional. En Francia hay un estatuto especial para trabajadores del espectáculo que compensa los periodos sin contratos mediante subsidios de desempleo específicos, adaptados a la intermitencia del sector. En España, el Estatuto del Artista reconoce esa misma intermitencia laboral e incluye una prestación especial por desempleo de hasta 600 € mensuales para quienes cumplan los requisitos mínimos de cotización tras periodos de inactividad. Mientras esas garantías tardan en llegar a América Latina, los artistas del Caribe que aún no logran vivir de su arte sostienen sus pasiones con trabajos ajenos a lo que buscan, y doblan su jornada para sacar adelante los proyectos artísticos con los que sueñan convertir su vida. Este reportaje recorre, disciplina por disciplina, cuatro de las bellas artes para explorar de qué vive en realidad un joven artista del Caribe. Le puede interesar: El eco taíno de la cumbia La conversación no pretende romantizar la falta de reconocimiento y oportunidades para el arte, y menos aún para sus autores. Las preguntas buscan mostrar cómo los jóvenes sostienen el mundo que nos mantiene vivos. "Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana, y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor, son cosas que nos mantienen vivos." John Keating (Robin Williams), La sociedad de los poetas muertos, 1989. ¿De qué viven los jóvenes artistas del Caribe colombiano? Sandra Murillo, Dilan Lugo, Miguel Sossa y Laurel Gallego: artistas del Caribe colombiano. // Fotos: cortesía. Lauren Gallego. Pintora.Laurel Gallego. Pintora. IG: @bylaurelgallego. Foto: Cortesía. ¿Qué trabajo le paga las cuentas que su arte todavía no le paga? Tengo el privilegio de ser sostenida por mis padres mientras termino mi carrera de Comunicación Social, la cual escogí en vez de algo relacionado con el arte porque no quería "morirme de hambre" siendo artista. También porque veía la pintura como mi pasatiempo, pero terminé por entender que es mi vida y, por eso, también entendí que no quiero sujetar su sentido de creación al mero hecho de lucrarme y terminar haciendo pinturas para encajar en un mercado o en los estereotipos que marquen las tendencias del momento sobre el arte. ¿Cuál fue la última vez que estuviste más cerca de dejar el arte? ¿Qué pasó? Aquí y ahora que terminó mi carrera de Comunicación Social, puedo decidir qué camino tomar. La verdad es que no sé por qué decidirme: si atreverme a dedicarme al arte mientras mis padres me siguen sosteniendo o atender la necesidad de conseguir un trabajo que al menos me alcance para tener una vida digna y dejar de ser una carga para ellos. Nunca antes me había tomado tan en serio el arte y anhelo seguir ese sueño de pintar sin prisa para crear un proyecto que me lleve a exponer algún día. Pero también pienso que la vida es una sola y que es muy limitada cuando no tienes dinero; si quieres salir, viajar o compartir, todo requiere gastar y consumir. Tener tiempo para ti requiere dinero, tener un estilo de vida saludable requiere dinero. Si consiguiera un trabajo, pintaría en el tiempo libre que me quede porque, independientemente de si quiero hacer arte con el fin de venderlo o no, siempre lo haré en el mucho o poco tiempo que me deje mi rutina; nunca lo dejaré de hacer porque es mi vida. Así, en una sociedad que solo invita a gastar, pienso también en la valentía de arriesgar mi comodidad para alcanzar mi mayor sueño a corto plazo. ¿Qué tendría que pasar para que su arte fuera su único trabajo? Mi mayor sueño, sin duda, sería lograr una propuesta artística clara basada en mis propias creaciones e ideas, de la mano de proyectos que involucren a más personas y distintas aristas del arte. Quiero que los espectadores puedan conectar y sentir con lo que ven, para que así mis cuadros logren estar a la mirada de los compradores y eso se convierta en mi trabajo. Sandra Murillo. Bailarina.Sandra Murillo. Bailarina. // Foto: Cortesía ¿Qué trabajo le paga las cuentas que su arte todavía no le paga? Ahora mismo trabajo en el área de asesoría de ventas. Es lo que me ayuda a pagar mis cosas y a tener estabilidad mientras sigo con el baile. El arte todavía no me da para vivir de eso, entonces por ahora me toca combinar las dos cosas. ¿Cuál fue la última vez que estuviste más cerca de dejar el arte? ¿Qué pasó? Se me presentó la oportunidad, hace dos años, de tener un trabajo fijo desde julio hasta diciembre, donde estoy laborando actualmente, y también estaba la opción de seguir haciendo parte del equipo de bailarinas de un artista destacado de la ciudad (no era una opción fija, solo para cubrir reemplazos de vez en cuando). Tenía esas dos opciones y, por mucho que ame bailar, en ese momento necesitaba estabilidad económica, y la primera opción me la daba. Hay momentos en los que uno piensa si vale la pena seguir esforzándose en algo que todavía no le da estabilidad. No fue que un día dije "ya no quiero bailar", sino que simplemente empecé a darle prioridad a otras cosas y casi lo dejo de lado. Pero después vuelvo, porque realmente es algo que me gusta y que siento que hace parte de mí. ¿Qué tendría que pasar para que su arte fuera su único trabajo? Primero tendría que tener estabilidad económica: poder pagar mis gastos, ahorrar y estar tranquila solamente con lo que hago en el arte. También necesitaría más oportunidades, poder crecer, enseñar, presentarme, y que eso se convierta en un ingreso constante. Si algún día logro eso, sí me gustaría dedicarme por completo a lo que me gusta. Dilan Lugo. Artista visual y DJ. Dilan Lugo. Artista Visual y DJ. IG: @losientotaanto. // Foto: Cortesía ¿Qué trabajo le paga las cuentas que su arte todavía no le paga? Las pagan otras disciplinas arraigadas al arte mismo. Soy diseñador gráfico para una empresa en Medellín, decisión que tomé al no encontrar trabajo en Cartagena. Ser diseñador en una empresa es solo la base de mi contexto económico; también hago trabajos de DJ con otro proyecto alterno y, cuando no estoy haciendo alguna de esas dos cosas, soy asistente audiovisual para mi amigo Mateo las veces que tengo la oportunidad de trabajar junto a él. El resto son freelos, trabajos medianos, o como le dicen, "moñas" que van apareciendo en el camino. El arte sigue pagando mis cuentas, tal vez no de la manera en la que me gustaría, pero, siendo yo, buscaría todas sus expresiones para comer o pagar la luz. ¿Cuál fue la última vez que estuviste más cerca de dejar el arte? ¿Qué pasó? Podría cuestionar mi respuesta, pero creo que nunca he desistido del arte; creo que lo que mejor sé hacer es eso, en cada una de sus presentaciones. Si desistiera de él, no sé realmente qué podría hacer con mi vida. Soy multidisciplinario por lo mismo: no quiero alejarme del arte, seguiría buscando en otras de sus ramas para seguir neceando y josiando. Porque a veces de eso se trata: trabajar para poder darte el lujo de hacer arte. ¿Qué tendría que pasar para que su arte fuera su único trabajo? Ha pasado en algunos momentos de mi vida; a veces vivir del arte se puede dar, a veces no, siento que todo depende de uno mismo: disposición, consistencia y muchísima paciencia. Pero, en lo personal, y sobre este caso en específico, aunque no tenga grandes números en mis cuentas, vivo de mi arte, vivo del diseño, vivo de la música, vivo de lo audiovisual, y disfruto mis procesos personales. Hace unos meses era freelancer, como casi toda mi vida lo había sido; ahora trabajo para una compañía, pero sigo rebuscando en las calles, ahora de Medellín: exposición y espacios para seguir haciendo lo que más me gusta, necear jajaja, gestionar espacios para poner música, seleccionar vinilos, hacer fanzines y autogestionar su comercio, colaborar con gente, crear y crear y cansarme de hacerlo, y retomarlo de nuevo porque encontré la inspiración más linda y profunda, y lograrlo, y volver a desistir. Así es la vida del arte: hay que amarla porque es complicada y hermosa. Miguel Sossa. DJ, músico y cantante. Miguel Sossa. Músico y DJ. IG: miguelsossa_. // Foto: Cortesía. ¿Qué trabajo le paga las cuentas que su arte todavía no le paga? Los últimos dos años fui administrador de dos empresas con oficios ligados a mi carrera. Llevo 9 años en el arte, y fui afortunado de poder crecer como artista sin preocuparme tanto por lo que necesitaba económicamente. Hoy vivo de mi arte, pero me ha costado 8 años poder monetizarlo a valores que me permitan cubrir gastos. Actualmente estoy en búsqueda de un trabajo estable que me dé estabilidad económica, pero sobre todo para impulsar mi proyecto. ¿Cuál fue la última vez que estuviste más cerca de dejar el arte? ¿Qué pasó? Llevo 9 años de lleno en mi arte, pero hace 2 semanas tuve mi primer pensamiento de duda y de desistir. En términos económicos, la presión de las responsabilidades y el afán de crecer y conseguir fueron mayores a lo que mi arte me estaba dando... eso solo quedó en un pensamiento intrusivo de una noche triste. Dejé de lado lo feliz que me ha hecho esto durante todos estos años y me enfoqué únicamente en lo que todavía no he conseguido. Eso me hizo entender que no podía borrar 9 años de pasión, aprendizaje y todo lo que la música me ha permitido vivir. Solo que la vida misma tiene otras exigencias. ¿Qué tendría que pasar para que su arte fuera su único trabajo? Debe estar más desarrollada la industria de la música, en todo: desde los que hacen música hasta los que la escuchan. Falta profundidad y falta valor. O irme de Colombia. En el Caribe colombiano, el arte se paga con otro trabajo, y con la terquedad de seguir haciéndolo de todos modos.